Comprender los gases de efecto invernadero y la huella de carbono

huella de carbonoComprender los gases de efecto invernadero y la huella de carbono

Los gases de efecto invernadero (GEI) son la mano invisible detrás del «efecto invernadero» natural de la Tierra, un proceso que atrapa el calor del sol y mantiene nuestro planeta cómodamente caliente. Sin estos gases, que incluyen el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄), el óxido nitroso (N₂O) y los compuestos fluorados, las temperaturas medias descenderían a niveles incapaces de sustentar el rico tapiz de vida que vemos hoy. Sin embargo, en los últimos siglos, actividades humanas como la quema de carbón, petróleo y gas, la tala de bosques y la intensificación de las prácticas agrícolas han llevado las concentraciones atmosféricas de estos gases mucho más allá de los niveles preindustriales. El resultado es un aumento del efecto invernadero, que está calentando el planeta a un ritmo sin precedentes y creando los retos climáticos a los que nos enfrentamos hoy en día.

Cuando hablamos de nuestra huella de carbono, nos referimos al volumen total de gases de efecto invernadero producidos, directa e indirectamente, por nuestras acciones, ya sea el combustible quemado por los vehículos de empresa de tu flota, la electricidad que alimenta tu fábrica o las emisiones incorporadas de los materiales que compras. Expresada en toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e), la huella de carbono ofrece una forma clara y cuantitativa de comprender y, con el tiempo, reducir nuestra contribución al calentamiento global.

Para poner orden en la compleja red de fuentes de emisiones, el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero -ampliamente considerado la norma de oro en contabilidad empresarial- divide las emisiones en tres «alcances». El Alcance 1 abarca todas las emisiones directas de las operaciones que posees o controlas, como la combustión de combustible in situ, los coches de empresa y las fugas de refrigeración. El Alcance 2 capta las emisiones indirectas procedentes de la generación de electricidad, vapor, calefacción o refrigeración comprados que consumes. Por último, el Alcance 3 abarca el vasto universo de otras emisiones indirectas: las que son consecuencia de tus actividades pero se producen en fuentes que ni posees ni controlas directamente.

El Alcance 3 es, con mucho, la categoría más compleja y a menudo la mayor, ya que en muchos casos representa más del 70% de la huella total de una empresa. Se extiende tanto aguas arriba como aguas abajo en tu cadena de valor. Las emisiones ascendentes se originan en la producción de los bienes y servicios que adquieres: desde la extracción de materias primas y la fabricación de tus insumos hasta el transporte que los lleva hasta tus puertas. Las emisiones descendentes surgen una vez que tus productos salen de la fábrica; incluyen la energía que consumen tus clientes cuando utilizan tus productos, las emisiones integradas en la distribución a los puntos de venta e incluso el carbono liberado al final de la vida útil cuando los productos se desechan o reciclan. En esencia, el Alcance 3 exige que las empresas miren más allá de la valla, rastreando cada tonelada de acero y cada kilovatio-hora de electricidad a lo largo de la cadena de suministro hasta el uso y la eliminación del producto.

¿Por qué deben las empresas dedicar el tiempo y los recursos considerables necesarios para medir las emisiones de Alcance 3? En primer lugar, arroja luz sobre los verdaderos focos de tu huella, es decir, los procesos ascendentes ocultos en los que puede residir la mayor parte de tus emisiones incorporadas. Con esta información, puedes centrarte en intervenciones de gran impacto, ya sea rediseñando productos para que requieran materiales menos intensivos en carbono, negociando con los proveedores el cambio a energías renovables o innovando nuevos modelos empresariales como el producto como servicio. En segundo lugar, a medida que los gobiernos de todo el mundo endurecen la normativa climática y los inversores exigen una total transparencia de la cadena de valor, unos datos de Alcance 3 sólidos se convierten en esenciales tanto para el cumplimiento como para mantener la confianza de las partes interesadas. Las empresas con objetivos creíbles y basados en la ciencia, respaldados por una contabilidad exhaustiva, tienen más probabilidades de conseguir contratos de adquisición ecológicos, obtener financiación sostenible y forjarse una reputación de marca duradera. Por último, la optimización de la cadena de suministro y la mejora de la eficiencia suelen ir de la mano: la reducción de los residuos, la racionalización de la logística y la mejora del rendimiento de los materiales pueden reducir las emisiones y los costes operativos al mismo tiempo.

En el centro del Alcance 3 se encuentra la cadena de suministro. Cada nivel de proveedores -desde tus proveedores directos de nivel 1 hasta los extractores de materias primas- contribuye a las emisiones integradas de los bienes y servicios que adquieres. Mapear esta red y recopilar datos primarios de los socios de nivel 1 y 2 te permite implicar a los proveedores en los esfuerzos de descarbonización, establecer políticas de adquisición bajas en carbono y co-innovar soluciones sostenibles. Ya se trate de abastecerte de materiales reciclados, apoyar a los agricultores para que adopten una agricultura regenerativa o ayudar a los fabricantes a realizar la transición a hornos eléctricos, tu estrategia de la cadena de suministro es la palanca que tira de las emisiones ascendentes hacia abajo.

Más allá del carbono, el agua es otro recurso crítico cuyo uso -y escasez- conlleva riesgos tanto medioambientales como empresariales. Muchas organizaciones calculan ahora su huella hídrica, cuantificando el agua dulce extraída y consumida en sus operaciones y cadenas de suministro. El uso directo de agua in situ puede implicar sistemas de refrigeración, saneamiento o riego, mientras que el uso indirecto de agua abarca los cultivos, la energía y los materiales de los que dependen tus proveedores. Analizando el agua junto con las emisiones de gases de efecto invernadero, las empresas pueden identificar los puntos conflictivos que se solapan -tal vez el riego intensivo en el cultivo del algodón o las centrales eléctricas refrigeradas por agua- y diseñar intervenciones integradas que reduzcan tanto la intensidad del carbono como la del agua.

Entendemos que enfrentarse a estos complejos retos puede resultar desalentador. Por eso te ofrecemos una sesión de consultoría gratuita y sin compromiso con nuestro equipo de expertos en sostenibilidad. En esta sesión, realizaremos un análisis preliminar de las deficiencias de tus informes actuales sobre emisiones y consumo de agua, señalaremos tus tres principales puntos conflictivos y esbozaremos estrategias procesables para implicar a los proveedores, optimizar las operaciones y establecer objetivos sólidos con base científica. Juntos, trazaremos un camino pragmático hacia emisiones netas cero y operaciones resistentes y eficientes en el uso de los recursos.